Cheetah
Me pareces de lo más silencioso y ecuánimes.
Mi corazón palpita a mil por hora,
cuando a cientos de kilómetros corres,
tras un Oryx, para devorarlo y cenarlo.
Si eras capaz de hacer eso, con este antílope,
Imagínate que no harías conmigo.
Esta era única, pero furtiva aventura, con
adrenalina,
sin miedos, pero con temores.
A lo lejos otros antílopes corrían,
como quien sálvese quien pueda.
Yo mientras, te buscaba profundamente,
te ubicaba, te perseguía con mis disparos de cámara,
te centraba, te movías,
bailamos y jugábamos a encontrarnos,
uno tras del otro, eso era afecto a mi primera vista
pero con recelo y aprensión.
Te seguí por la gran sabana,
me interesaban tus poses y movimientos
y conocer más de ti, tan cerca y tan lejos.
Me encantaba tu soledad, gallardía y valentía,
era tu secreto y yo empezaba a descubrirlo,
me imagino que también conocías mis sospechas
eran otros momentos, otros tiempos e instantes,
eran otros momentos, otros tiempos e instantes,
muy diferentes a los míos, eras el amo
y yo solo te seguía por tu caminar,
para conseguir un sueño,
unas fotografías tuyas, para traerme conmigo.
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